La ola delincuencial que azota ala capital no da tregua, como si fuera poco los abusadores se pasean como si nada y la gente ya se siente impotente.

 

Bogotá 15 de abril, 

Een las horas de la mañana la joven Eliana Rrodríguez Cajamarca se encontraba en cercanías hal almacén  Ccafam, en el sector de Kennedy (Bogotá), todo parecía muy normal, como todos los días, de pronto tres menores de edad pasaron junto a ella en una bicicleta, uno de ellos se bajó y le arrancó un collar de oro a una señora que se encontraba a unos cuantos metros cerca a la joven; lo más notorio del suceso fue la tranquilidad de estos, luego del robo se fueron muy tranquilos y sin prisas pese a los gritos de ayuda de la señora.

Rodriguez, quien durante muchos años ha vivido en este sector, nos informó que los últimos meses la situación ha ido empeorando; “la policía no se ve por ningún lado; la delincuencia hace de las calles suyas, sin ley, ni orden” afirmó.

También nos dijo la joven que muy cerca a su vivienda ocurrió un atraco, que por poco se convierte en una tragedia mayor; el delincuente, no satisfecho con robarle a una amiga suya también pretendía violarla, pero que gracias a una persona que paso por allí  y se percató de lo que sucedía, ayudó a la víctima, evitando que todo fuera peor.

“Lo sorprendente de todo es que los malhechores son descarados y gozan de tranquilidad cuando atacan ya que saben que no hay ley que actué”.

Fuentes del sector informaron que la comunidad estáa intranquila y fastidiada, quieren volver a recuperar la tranquilidad perdida y la vida sin temor que llevaban. Lo más curioso del caso es que en un barrio de ex policías y oficiales activos sucedan estas cosas, según doña Cecilia Cajamarca, una habitante del sector, la delincuencia vive junto a los hogares de quienes sirven y protegen.